FANTASMAS
Pensé en un poema, su nombre es el fantasma ausente. No es nombre, no es nada, y en una época quise que lo fuera todo. En una país lleno de fantasmas ausentes, a veces, te hacen extrañar esa figura, no solo padeces su ausencia, te lo recalcan para que sufras… Yo tuve mi fantasma ausente no sólo como modelo a no ser, lo tuve en un viejo presente de quince años intermitentes. Ya no duele que no haya estado, mi forma de pensar no la habrá superado, pero su no estar fue una gracia, pues su estar me hubiera martirizado. Un fantasma ausente puede ser una madre, un padre, una amiga o amigo, un alguien que no debiste ser, presente, en una ilusión y en la realidad ausente.
pero ya es bueno,
pero seguimos nuestro caminos, yo sigo el mío.

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