RETINENTE
2 feb 2016
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No me mire tanto, ni me quiera.
No me mime mucho, no me coja, no intente abrazarme, temo sentirme eterna, de nuevo.
Mi condición de aire me volvió viajera,
déjeme ir libre, déjeme darle un humeral de besos, un apretón de nalgas y sumergirme en su ser tenue y dócil.
Pero que no, carajo, no me bese tanto, no me sueñe, no me idealice suya,
no me pretenda, deje que me ahogue, en mi egolatría y narcisismo,
soy sirena, déjeme seguir mi trazo,
mi condición de piedra coral estancada en mar,
Centavo en trueque de comercio medieval,
un "le doy mi palabra" en 2016,
de diente bajo la almohada,
de calidez efímera,
falacia.
Retinente.
¿De qué quiero salvarme?
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