RECUÉRDAME

Dime si aún no dejas de sentir mis besos a ojo cubierto
En la soledad temeraria de tus noches impasibles,
Siendo mis labios la daga que te atravesaba las comisuras
Que te prescribían a besar dulce manjar.
Déjame ahora sólo versarte estrofas de lo que solía vivir y ser nuestro romance,
De lo que hacía componer mi poesía, de lo que la hace subsistir
Todavía, residiendo en la rima de rimas
De mí en días, la lírica de mi vida en noches.
Aunque ya no te plazca mi estampa, mi respirar considera que
La caricia de tu boca era lo más importante a lo que hallaba sentido,
Llenaba tanto, que era plácidamente convivir con mis
Sinsabores al saber que quién me la daba,
Me lograba convertir cualquier desvarío, en felicidad,
Una de las incomprensibles, puesto que, no distinguí si lo vivía o soñaba,
Eras como la nube gris de mi paisaje, y sí que amo las nubes de tal forma,
Son las mismas que llegan a mostrarse tan arte en esplendor, que
Me hacía recordarte en suspiros desencadenados,
Como palabras que salen del alma,
Como celos del corazón.
Luego de evidenciarse ya, toda la interpretación de la señal platónica, codiciada y
Ansiosamente aguardada, en términos recíprocos
Fue fechada la luna del cuarto día de marzo,
Como el comienzo de la erradicación de la timidez,
Para rozar mis manos en tu piel, e iniciarme en tu hombro izquierdo sin restricciones,
Como si pudiese purificar tu cicatriz de dos líneas al imprimirte mi huella,
Como si a la mitad de año de los veintiséis soles al hacernos humo denso,
Y al estar en tu pecho, justo debajo del cuello,
Quisiéramos cumplir las promesas que nos hacíamos sin pedir permiso,
Con rabia, y al cortado, tú quererme como jamás me quiso quien más me haya marcado,
Y yo, enamorarme como cuando el amor ya caminaba horas por delante de mí.
¿Ves? No eres sólo con quien tengo mi propio tono de voz, o con quién busque dormir
Y no despertar,
Eres la conclusión Más buena,
Que yo escribo estando siempre en la misma página.
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