IRRELEVANTE

Mi boca se encuentra demasiado fértil, húmeda, tibia, poseída por un huracán de besos deseosos de vos, urgente e inoponible. Me declino a que no se arreglará con el sólo hecho de besarle ni las palabras sacudidas; pensándole entre esclarecidos insomnios, o soñándole convertido en un futuro ácido que me quema los dedos y que, realmente, no alcanza, y sí se esfuma de mí.
Lo quise necesitar antes, hoy, acá, junto a mi palpito, para mostrarle que todo amor pudo haberse vivido de nuevo, y ser mejor que el que sucumbió como tiempo en pasado del verbo <ser>, de ese mismo modo, del que cura heridas que el tiempo mismo niega, y que, podría de un “tal vez” a la deriva, enseñarnos el camino por el cual nuestras bocas se descubran, después de tanto esperarse, haciéndose el amor en un perdón, por aquel 28 de febrero en el que un beso a primera sensación me sacudió el alma, por querer volar a su llegada, y por no desear caer al despedirse.
Por destrozarme el mismo corazón de balín al haberse librado de mí, sin mi consentimiento.
De nuevo, y para terminar la página, por si lee esto, por si le puede el arrepentimiento, por si decide con firmeza en retroceder, por si me necesita una que otra vez, por si quiere calmar el huracán impedido de mi boca en corazón… Le guardo por todo, y sin desánimo de que esta prosa termine en la basura de su olvido.
Yo nada más seré aquella a quien no tuvo valor de querer, y que sí hizo posible mandar a alejar. Todo, menos la cobarde que no se avergonzó de aceptar que se ha equivocado, la que esperó tanto para tan poco y tan mucho al mismo tiempo, que ahora es tan entendible que la magnitud de tiempo para usted, es y continua siendo irrelevante.
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