BARGAIN

Esta vez no se trata de comparar al reggaetón con otro género musical, el objeto es dinamitar una crítica feminista que colisione el ritmo sexista.
Ha sido tan trascendental el machismo, que desde el antaño hasta nuestros días ha condicionado tajantemente nuestros pensamientos; aunque seamos capaces de desarrollar un raciocinio consciente, el inconsciente cultural siempre prevalecerá; por eso, ahora criticarlo es vital.
Para cambiar el mundo tenemos que cambiar a las personas y para vivir en una sociedad imparcial se debe iniciar por nosotras, mujeres: -¿cómo es posible que algo que llego a nuestras vidas hace una década camuflado en modo de música para, supuestamente hacernos pasar un rato de gozo, bailando y disfrutando con sus ritmos, letras cargadas de movimiento, sensualidad y flow nos trate a las féminas como objetos sexuales?
Lo que para algunos parecería ser un estilo o moda efímera y enfatizo en los jóvenes llenos de testosterona, se ha convertido en una cultura que muchos elogian y abalan, pero que otros muchos, critican y odian por diversos motivos; tanto así, que podrían llegar al punto de repudiar cualquier tipo de melodía de este género musical.
Basta con ojear algún video o escuchar detenidamente la letra de una canción perteneciente a este, para darse cuenta la apología que se le hace al sexismo y a la masculinidad como el poder extra-superior sobre la mujer, obligándola a estar en sumisión por el hombre y enfáticamente en términos sexuales. No obstante, lo sexual pasa al otro lado de la balanza, ya que no es la única crítica hacia el reggaetón; otra polémica suscitada es la xenofobia, la imposición de estereotipos de belleza y el racismo.
A pesar de todo lo acontecido, de las insinuaciones y sugerencias formales, los cantantes y canciones continúan originando estas inconformidades, omitiendo lo que verdaderamente deben transmitir; el agradecimiento y respeto hacia nosotras, hacernos sentir seres con valor, con lucidez y virtudes por demás, resultaría una buena estrategia para ejercer una construcción de pulcritud que rechace el machismo.
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