LA EDAD
30 jun 2015
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Sucede que es una variabilidad de la existencia mía.
Ya no es tan sumisa, inexperta e incluso fresca;
Pero, tampoco una rancia decrepita.
Acontece una edad, años raros,
-suelen decir- las migajas de razón, sensata, muy formal.
Una edad gris antaño, yo qué sé.
Bastante y proporcionada, eso sí,
Para que, a veces, me haga sentir que
Los mejores amaneceres han volado despuntando el sol.
Y, lo que resulta peor,
Es que éstos no han sido tan buenos
Estando sin compañía;
Inventando estrellas,
Diciéndoles adiós,
Queriendo ir con ellas.

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